miércoles, 23 de junio de 2010

Una estafa confesa





Se ha querido vender la idea de que la crisis del sector energético tiene su causa en que gran cantidad de usuarios y clientes se roban la luz, y de ahí en adelante se ha tratado de hacer todo una tesis filosófica de que al dominicano no le gusta pagar.

Así como hay usuarios que se roban la luz, ¿quién lo niega?, las tres empresas distribuidoras de electricidad confiesan cada mes que cobran ilegalmente una parte de dinero a sus mejores clientes. Y a eso la Ley General de Electricidad le llama fraude.

El 4 de agosto de 2009 la Superintendencia de Electricidad (SIE) informó que las empresas Edesur, Edenorte y Edeeste tendrían que acreditar un monto de RD$31,9 millones a los clientes que presentaron reclamaciones durante el mes de julio. ¡Cobros irregulares, comprobados, de más de un millón por día!

Edesur debió acreditar a sus clientes un total de RD$18,8 millones, Edenorte RD$11,6 millones y Edeeste RD$1,3 millones.

El último informe dado a conocer por la SIE, correspondiente a los engaños de las Edes a sus usuarios en el mes de febrero de 2010, dice que esas empresas en conjunto tienen que devolver más de RD$4 millones por cobros irregulares, por lo que se eleva a RD$932 millones lo que han debido devolver desde agosto de 2004 a febrero 2010.

¿Y esos casi mil millones de pesos sacados de los bolsillos de los clientes que pagan su servicio regularmente no es un robo confeso, reiterado cada mes, durante más de cinco años?

Si quedara alguna duda, los remito al artículo 125 (modificado por la Ley 186-07), que establece que: “d) Se considera como fraude eléctrico la facturación de energía eléctrica no servida y cobrada al consumidor de manera intencional”.

Ese mismo artículo instituye que “en los casos que se compruebe que las empresas distribuidoras incurran en errores reiterados que tipifiquen un patrón de conducta que afecten a la colectividad o a un número considerable de clientes, estos serán resarcidos con treinta (30) veces el valor de los kilovatios/horas que erróneamente la empresa distribuidora le ha facturado”.

Para hablar de robo de luz hay que tener moral y a quienes les demuestran durante más de cinco años que engañan reiteradamente a sus mejores clientes no les luce para nada exigir seriedad. Aunque la autoridad nunca los someta por esa práctica fraudulenta.

El simplismo nos ha hecho comer el cuento de llamar mala paga a la misma gente que paga su teléfono (porque le dan servicio), paga su tarjeta de crédito (porque sabe que hizo gastos) y paga los colegios (porque sus hijos estudian allí).

Publicado originalmente por Felipe Ciprián en El Caribe/Lunes 5 de abril de 2010

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