Felipe Ciprián
República Dominicana parece ser el único país del mundo que dentro de mil años tendrá la historia más bella. Casi una novela escrita por un robot programado para deleitar. ¿Por qué? Mientras naciones como Grecia, donde primero se organizaron las ideas y donde estaban los mejores pensadores, sucumbe en una crisis que jalona a gran parte de Europa, aquí, en un rincón del Caribe, donde nunca ha habido un técnico capaz de explicar la fórmula del caliche, tenemos una economía en crecimiento envidiable, según las cifras del Banco Central, naturalmente.Cuando nos conviene decimos que en la Era de la Globalización todo lo económico está influido, máxime para países que como este no tienen una materia prima estratégica que la tenga que buscar todo el mundo y la pague por su precio. Nos olvidamos de la globalización y de que vivimos de las remesas, lo poco de las ganancias del turismo que se queda aquí y de la ventanilla siniestra del narcotráfico que inyecta recursos para crearle procedencia legal. Aunque es así, nos vanagloriamos de lo bien que está todo y nos proclamamos campeones en batir crisis mientras los pobres griegos siguen atascados en el lodazal del colapso financiero mundial que tuvo que ser enfrentado no con la receta neoliberal que lo provocó, sino con la intervención estatal, exactamente lo que le critican a otros sistemas que no dejan que el mercado se equilibre solo. Los números griegos dan mal por todos lados. Los números dominicanos pintan bien por todas partes. Si les dicen a los griegos que así es la cosa, serían capaces de venir en oleadas. Ojalá vengan a este paraíso de crecimiento para que vean la realidad: apagones, falta de agua, calles llenas de hoyos, asaltos, corrupción, analfabetismo, hambre, dengue, desempleo, narcotráfico, demagogia, transfuguismo... Grecia está muy mal y República Dominicana muy bien, pero me gustaría que pusieran un barco con capacidad para transportar 60,000 personas en el puerto de Haina para llevar a gente que quiera irse a Grecia a hacer “lo que aparezca” en ese país en crisis y otro en el puerto de El Pireo con posibilidad de cargar 60 pasajeros para venir para acá a aprovecharse del crecimiento económico de 8% proyectado por el Banco Central. Me atrevo a adivinar que el buque de Haina sale primero, sobrecargado.No ha nacido el economista que explique cómo es posible que en una nación de tan violento crecimiento económico como República Dominicana, no se refleje por ningún lado esa mejoría en la población y en el incremento del pago de impuestos. ¿Adónde se esconde el bienestar que genera todo ese crecimiento y los impuestos que debieron pagar? En los números, señora, en los números.
Publicado originalmente por Felipe Ciprián en El Caribe/ Lunes 19 de abril de 2010.
No hay comentarios:
Publicar un comentario