Felipe Ciprián
Es una pena que dos bulevares tan hermosos como en su momento fueron el de la avenida 27 de Febrero, encima del túnel que va desde la avenida Winston Churchill hasta la Abraham Lincoln, y el de la autopista de Las Américas, desde antes de la avenida Venezuela hasta el frente del hospital Darío Contreras, no estén en condiciones de que las personas puedan visitarlos y disfrutarlos plenamente.
Ambas plazas, que inicialmente se convirtieron en lugar de esparcimiento para miles de personas, ahora carecen del mantenimiento que requieren.
En el caso del bulevar de Las Américas, el Ayuntamiento de Santo Domingo Este se limita a recoger la basura cada día y se puede advertir que está limpio. En cambio, todo lo demás está descuidado.
Sus plantas ornamentales están a punto de secarse porque no llueve y tampoco nadie se ocupa de mojarlas. La escasez de agua no puede ser la excusa porque los jardines de las casas particulares no están en esas condiciones.
El cabildo debe disponer el reacondicionamiento de este espacio para que la gente pueda ir a compartir sanamente. Esta plaza necesita que sus verjas metálicas sean reparadas, pintadas, pero sobre todo sus plantas y gramas no deben morir.
No hay que olvidar que por esa autopista entran y salen cientos de turistas cada día y no debe darse la impresión de que a nadie le importa que una obra que es relativamente nueva, dé un aspecto tan deprimente.
Ojalá que se recupere este bulevar y que el cabildo y la Policía dispongan suficiente seguridad para que los visitantes puedan ir a buscar aire fresco y espacio para compartir. Un bulevar, en su verdadera definición, es un lugar espacioso y con árboles, donde la gente puede transitar sin atropellarse.
El Caribe/ Lunes 15 de Marzo de 2010
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