Felipe Ciprián
Al celebrarse ayer el Día Mundial Forestal, es oportuno pasar la vista sobre un tema que como la forestación, reviste una importancia decisiva para la supervivencia de la especie humana.
En el país hay un empeño por restablecer el bosque y cuidar las cuencas, pero hay circunstancias objetivas que conspiran para que a la par se vaya destruyendo ese esfuerzo.
Mientras se plantan millones de arbolitos, el hacha, el machete y el fuego van talando sierra adentro para hacer madera, carbón o conucos en un círculo infernal cuyo desenlace dependerá de la conciencia que se logre formar en los hombres.
Esa práctica acaba con el terreno y luego vienen las inundaciones y la muerte en el litoral. Si el Estado y las organizaciones con mayor vinculación al campo no asumen una estrategia decisiva para mejorar la condición de vida del campesino y le demuestran que hay oportunidad de progresar al lado de la tierra y cuidando el bosque, es difícil predecir cómo vivirán los dominicanos dentro de cincuenta años porque de los actuales ríos no será posible surtir los acueductos, represas, canales para regadío y animales.
Hablar de conservación del bosque y plantar árboles parece un vivaqueo de moda, pero es algo mucho más serio, por lo que prestarle atención ahora es la clave para resolver las carencias que se aproximan.
Es una pena que las autoridades planten árboles en las autopistas y carreteras, pero cuando estos se vuelven fuertes y en capacidad de reproducirse, los agujerean para colgar propaganda que además de la contaminación visual, también afectan la vida de los árboles.
El Ministerio de Medio Ambiente debe retirar todos estos anuncios que dañan los bosques y sancionar a las empresas y a los “artistas” que promocionan sus fiestas agrediendo a la naturaleza.
Fue publicado originalmente por Felipe Ciprián en El Caribe/Lunes 22 de marzo de 2010
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