sábado, 14 de agosto de 2010

Estados Unidos, Clave Digital y ética


Felipe Ciprián

La inusual declaración de la embajada de Estados Unidos en Santo Domingo, emitida el viernes 13 de agosto de 2010, en la que afirma que apoyó financieramente el surgimiento del recién cerrado periódico Clave Digital y lamenta su cierre, ha provocado interpretaciones que se apartan con mucho de lo que parece ser el verdadero interés de esa publicación.
Para mí, que busco descubrir –aunque no siempre lo logre- el propósito real más que el aparente de los hechos, lo importante es saber qué tipo de mensaje está enviando la embajada de Estados Unidos en estos momentos.
Creo que al declarar que “una democracia puede ser juzgada por la fortaleza de sus medios”, el gobierno de Estados Unidos le está diciendo a quien tiene que decirle que no es un proceder democrático presionar, “persuadir” o “persuadirse” de cerrar un periódico que publica mucha información que la cadena mediático-empresarial del país censura o ignora.
Lo que quiere decir el poder norteamericano es que si los empresarios que eran propietarios de Clave y Clave Digital no soportaron la presión de quienes se sienten acosados por las verdades que publicaron esos medios, ellos, el gobierno de Estados Unidos, no solo las resiste, sino que da la cara y advierte que sigue pendiente del curso de esos acontecimientos.
Estados Unidos está queriendo decir: “no se crean que porque cierren periódicos que ustedes pueden controlar, nosotros vamos a voltear la cara a la verdad. Nosotros estamos pendientes y si los editores se prestan a decir ‘nadie nos presionó’ para cerrar, ese no es un cuento que nos vamos a creer”.
Ellos están diciendo al presidente Leonel Fernández y a los negociantes metidos a editores de diarios que ya asquea el consenso bastardo para torturar a la opinión pública hablando de ratería común, cuando otro tipo de delincuentes pueden obrar con toda impunidad y hasta decidir la suerte de un periódico y la vida de un director.
¿Acaso cree alguien que Estados Unidos emite una declaración cada vez que un diario o una revista en América Latina cierran sus puertas “por problemas financieros”?
Lo que pasa es que ellos saben perfectamente que esas no son las razones de los cierres de Clave y Clave Digital y por eso sacan el pecho y dicen que “la libertad de prensa es el cuarto pilar de la democracia” y que nadie le va a meter el cuento a ellos de que con periodismo uniforme para negociar aunque haya que ocultar las informaciones de mayor interés público, se ejercita esa libertad.
Lo que ellos quieren indicar con claridad es que si en Estados Unidos la prensa puede lograr hacer renunciar a un presidente que viola la ley (Caso Watergate), en República Dominicana, donde ellos tienen más inversión que las neo-oligarquías del patio, no se pueden hacer los tontos ante el cierre de un periódico porque hace enfoques críticos.
A Estados Unidos no le puede caer bien que cierren un periódico que contribuyó a dejar al descubierto lo que todos saben pero no publican, que hay vínculos importantes de funcionarios civiles y policiales con el “empresario” español Arturo del Tiempo, encausado en España por narcotráfico, y que logró en República Dominicana lo que pocos logran: con un solar y un proyecto para construir apartamentos, obtuvo un financiamiento de mil millones de pesos en el estatal Banco de Reservas, el más grande del sistema, que le permitió construir la torre Atiemar.
Los Estados Unidos saben que si ese dineral obtenido por Del Tiempo lo hubiese prestado la Casa de Cambio Solano, hoy sus ejecutivos estuvieran sometidos a la justicia por Lavado de Activos, sus bienes confiscados y todo el que hiciera negocios con ella vigilado, porque la ley es tan clara que no deja lugar a equívocos.
Pero como los norteamericanos no son tontos y casi todo “lo ven y lo oyen”, saben perfectamente que ejecutivos de ese banco llamaron a todos los dueños y “dueños” de periódicos y emisoras para que no publicaran nada sobre el financiamiento de Atiemar y que esos dueños y “dueños” cumplieron fielmente y transmitieron su orden -por teléfono para dejar constancia grabada- a los ejecutivos editoriales de los medios. ¿O eso es mentira?

Maestros de “ética”

Leí casi con pena la reseña que publicó el Diario Libre este sábado, sin duda el único periódico que recabó opiniones sobre el comunicado de la embajada, donde los cuatro directores de los periódicos más viejos de Santo Domingo (Listín Diario, Hoy, El Caribe, Nuevo Diario) opinan sobre el financiamiento a Clave Digital, pero su enfoque es en torno a qué tan ético es haberla aceptado.
En torno a ese aspecto yo no emito opinión, porque no estoy aludido ni soy abogado de Fausto Rosario, pero me motiva a hacer algunas preguntas.
¿Qué es más anti-ético en periodismo si el hecho de que Fausto Rosario Adames o quien sea acepte una donación de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (USAID) para fundar un periódico que en su inicio no era un negocio o silenciar que el Banco de Reservas prestó mil millones de pesos a un “empresario” capturado con un embarque de cocaína en España y en el país, de donde salió la droga y donde éste era un hombre de altas relaciones, solo haya enjuiciado un colombiano desconocido?
¡Qué raro que fuera solo un extranjero que constituyera la “logística” de este magnate de la construcción y la exportación, además de “policía” honorífico!
¿Cuál director de periódico de los que considera que es anti-ético el proceder de Rosario ha rehusado ir a visitar a Estados Unidos, con todos los gastos pagos por el Departamento de Estado y a agotar el programa que ellos preparan?
¿Cuál director de esos le dijo al presidente Hipólito Mejía y a Leonel Fernández que no aceptaban acompañarlos en sus viajes fuera del país con todos los gastos pagos por el gobierno, que es una fuente de noticias diarias para sus periódicos?
Estados Unidos sabe que en un país donde dueños de empresas periodísticas y ejecutivos de medios comparten negocios y silencios con el gobierno, donde nadie se escandaliza por el cierre abrupto de los dos periódicos más críticos, la libertad de prensa no puede ser el “cuarto pilar de la democracia”.

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